La calma activa es un estado en el que el sistema nervioso funciona de forma ordenada, sin caer en la inercia. No se trata de quietud contemplativa ni de ralentización. Es un estado en el que el cuerpo reduce las respuestas impulsivas y mantiene un alto nivel de disponibilidad operativa. El deportista o profesional que alcanza esta cualidad percibe una especie de silencio interno que no limita la reactividad, sino que la purifica.
El electroencefalograma demuestra claramente este equilibrio. Las oscilaciones no se desvanecen ni se aplanan. Poseen una coherencia que permite a la mente anticiparse menos y concentrarse mejor en la tarea. La calma activa no produce somnolencia. Produce orden. Un orden que permite elegir el momento oportuno con precisión.
de la acción y modular la intensidad sin sacudidas innecesarias.
Entrenar para esta condición requiere poco. Pausas breves para respirar con regularidad, movimientos lentos entre una fase del entrenamiento y la siguiente, unos segundos para concentrarse en el ritmo interno. Los beneficios surgen rápidamente. La mente deja de perseguir estímulos y comienza a guiarlos. El rendimiento se beneficia porque el movimiento surge de una base sólida. Una mente tranquila no espera el momento oportuno. Lo crea.

